lunes, 9 de abril de 2018


OJO CON LA PROCESIONARIA!!!!
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Con la llegada de la primavera no es infrecuente ver en nuestros parques largas filas de orugas desplazándose y creando auténticas “autopistas” de incluso varios metros de longitud.

Esta pequeña oruga, en la mayoría de los casos, se corresponde con la famosa “procesionaria del pino”, siendo esta muy peligrosa para nuestras mascotas.

No es infrecuente que durante esta época del año nos encontremos a pacientes que bien han olido, chupado y en el peor de los casos ingerido alguna de estas orugas.

El por qué nuestras mascotas hacen esto es un misterio, pero no cabe duda de que estas largas filas de “bichos” les producen una gran curiosidad que hace que con mucha frecuencia se acerquen a “curiosear” de qué se trata.

Las barbas que estas orugas presenta a lo largo de todo el cuerpo son altamente urticantes y un solo rocen en una zona sensible con las mismas hace que se produzca un intenso picor y angioedema en la zona afectada.

Si nuestra mascota solo huele esta “fila” lo más probable es que se le inflame la zona de la trufa y el hocico, así como los ojos y no quede más que en un pequeño susto.
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Los problemas más serios aparecen cuando nuestra mascota chupa a uno de estos bichos (que es lo más frecuente).

En estos casos los problemas suelen aparecer principalmente en la lengua, donde se empieza a producir una reacción alérgica que si no controlamos a tiempo puede terminar con la necrosis y perdida del segmento de lengua afectado.
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En caso de que seamos conscientes de que nuestra mascota ha lamido una oruga (normalmente muestran picor en la cara al momento y como si les molestase algo en la boca) lo ideal es que apliquemos aguan tibia en la boca para intentar neutralizar “el veneno” de esta orugas y acudamos urgentemente a un veterinario para instaurar el tratamiento adecuado que muy a menudo pasa por la hospitalización del paciente y la administración de corticoides y antibióticos intravenosos.
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En la mayoría de los casos, si reaccionamos rápido, la vida de nuestra mascota no corra peligro y podamos  salvar la totalidad o la mayor parte de su lengua…aunque a veces es imposible evitar cierta necrosis y puede ser necesaria la hopitalización durante varios días en función de la cantidad de zona de la boca afectada y de la dificultad para comer y beber que presente el paciente.
                                               Resultado de imagen de PERRO HOSPITALIZADO POR PROCESIONARIA DEL PINO

En el caso de que nuestra mascota ingiera una oruga, el pronóstico, por muy rápidos que seamos en la atención del paciente, empeora muchísimo ya que la zona afectada no se va a reducir a la cavidad oral, siendo en estos casos muchos más frecuentes los desenlaces fatales.

Afortunadamente es raro el perro que ingiere una oruga entera ya que en cuanto entra en contacto con la boca, el picor que produce hace que instintivamente tiendan a escupirlas.

No obstante durante toda la primavera recomendamos ser muy prudentes y observadores con estos “bichos” y nuestras mascotas ya que no hay mejor medicina, que la preventiva.

Y si por desgracia tuvieseis algún problema de este tipo, acudid urgentemente al veterinario más cercano.

No obstante si tenéis alguna duda o queréis más información, no dudéis en contactar con nosotros en el 91.642.67.25 o en el 608.52.12.88

 

 

 

miércoles, 28 de febrero de 2018


Enfermedades frecuentes en los gatos más de 7 años.

Los gatos mayores de 7 años son más propensos a sufrir algunas enfermedades que podrían pasar desapercibidas.
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Es importante observar el comportamiento de los mismos para ver si presenta alguno de los siguientes síntomas, en cuyo caso se debe acudir al veterinario ya que podía estar empezando con alguna enfermedad geriátrica.

-          ¿Come menos de lo habitual? ¿Come más de lo habitual?

-          ¿Vomita con frecuencia?

-          ¿Ha perdido peso?

-          ¿Bebe más de lo habitual?

-          ¿Orina más o con más frecuencia?

-          ¿Está más quieto de lo habitual o parece estar débil?

-          ¿Esta estreñido o tiene diarrea?

-          ¿Le crecen más rápido las uñas?

-          ¿Parece que está más inquieto o hiperactivo?

-          ¿Juega menos que antes?

-          ¿Tiene el pelo enmarañado?

-          ¿Está más irritable?

-          ¿Cierra más los ojos o parece que le duelen?

-          ¿Tiene mal aliento?

-          ¿Tiene alguna dificultad para respirar?

Si detecta cualquiera de estos síntomas, tu gato podría presentar alguna de estas enfermedades:

-          Hipertiroidismo

-          Enfermedad renal crónica

-          Hipertensión

-          Artrosis

-          Diabetes

-          Tumores

-          Enfermedad de las vías urinarias

-          Enfermedad peridontal/gingivitis.

Así que no dudes en contactar con nosotros si sospechas que tu gato está empezando con “achaques” en el 91.642.67.25 o el 608.52.12.88.

 

jueves, 15 de febrero de 2018


Los perros y la nieve

Ya llego el frio y con él los primeros copos de nieve. No hay mejor plan para el fin de semana que subir a la sierra a disfrutar del campo nevado con los niños y nuestros perros. Nos abrigamos bien, cogemos  los trineos y nos ponemos en marcha. Pero ¿hemos preparado a nuestro perro para una tarde en la nieve?

Lo primero que tendremos que tener en cuenta antes de salir con ellos, es si sus condiciones físicas son las apropiadas. Si nuestro perro carece de pelo o es friolero será conveniente ponerle un abrigo o un chubasquero.  En el caso de que sea un cachorro de pocos meses o un perro de edad avanzada; o si tiene problemas articulares quizás no sea lo más conveniente llevarlo con nosotros. Pues podemos agravar o generar dolencias físicas. En estos casos quizás sea mejor comentarlo previamente con nuestro veterinario.

Está claro que no todos los perros  son iguales y no con todos deberemos tener el mismo tipo de precauciones. No es lo mismo ser el propietario de un chihuahua (que por aclimatación y características propias tienden a ser frioleros) que de un Alaska malamute (los cuales disfrutaran enormente de las bajas temperaturas). Así podremos proveerles de los complementos más adecuados.

En días soleados lo ideal sería dotarles de gafas solares, porque al igual que con los ojos de las personas la radiación solar reflejada en la nieve puede causar daños en la retina.

Otra buena opción es utilizar botas o endurecedores de almohadillas que les ayudaran a que no se les formen grietas en las mismas. Además con las botas conseguiremos de forma rápida evitar que se chupen la nieve que les queda impregnada en las patas.

Y en el caso de que nuestra mascota sea de esas que les gusta campar a sus anchas fuera de nuestro campo visual no estaría mal utilizar un collar con luz localizadora, además de una placa identificativa con su nombre y número de teléfono de contacto. Puesto que aunque su olfato privilegiado les permite encontrar el rastro con facilidad. Las condiciones cambiantes de la nieve y las bajas temperaturas pueden dificultarle la tarea en gran medida. Provocando su pérdida.

Además es importante saber  con antelación que tipo de actividades vamos a llevar a cabo. Puesto que si se trata de un día de diversión familiar nuestra mascota estará encantada de disfrutar con nosotros. Pero si hablamos  de una jornada deportiva, nuestro compañero deberá contar con las condiciones físicas adecuadas previamente. No podemos pedirles que después de pasar todo el año tirados en el sofá lleven  a cabo una larga travesía a través de la nieve. Realizar un entrenamiento previo será más adecuado y saludable. Permitiéndole adquirir un mejor tono muscular. Así mismo Es importante saber cuándo tenemos que parar y tener la precaución de no llevar a nuestro compañero hasta el punto del agotamiento y la extenuación,  porque llegar  a este punto puede acarrear graves consecuencias, en ocasiones irreversibles

En ambos casos, el desgaste energético de nuestra mascota siempre será superior al mismo ejerció realizado fuera de un entorno nevado. Y es por ello que procuraremos implementar la cantidad de comida o valor energético de la misma. Si vamos a pasar un largo periodo de tiempo en la nieve llevar un piscolabis para nuestro compañero será algo que nos agradezca enormemente.  Del mismo modo no debemos olvidarnos de llevar agua para ofrecerles y que así se mantengan correctamente hidratados. Puesto que ellos al jadear  a causa de la transpiración pierden mucha humedad. Y en la montaña según aumenta la altitud disminuye la humedad ambiental. Lo que les lleva a la deshidratación.

Un pero en la nieve es igual que un niño pequeño, les encanta jugar cogerla con la boca y tirarla hacia arriba. Que les hagamos bolas de nieve y se las lancemos para que ellos puedan cazarlas. Pero ¿que contiene este blanco elemento? En principio todo el mundo sabe que la nieve no es más que agua en estado sólido. Por lo tanto no debería suponer ningún problema que nuestro compañero se la metiese en la boca o se la llegase a comer. Pero la realidad suele ser otra muy distinta.

En las grandes ciudades donde llueve con poca frecuencia y nieva menos aún, los copos al caer arrastran con ellos toda la contaminación ambiental, así que no parece lo más conveniente dejar que se traguen toda esa guarreria. Por si esto fuera poco y para prevenir males mayores echamos sal y anticongelante para mantener las aceras limpias y evitar resbalones. Pero el anticongelante aporta a la nieve etilen glicol una sustancia que en el organismo provoca graves fallos renales; además encontraremos metanol y propinelglicol todas ellas sustancias altamente toxicas para el cuerpo. Esto no quiere decir que si nuestra mascota se chupa las patas después de jugar un rato en la nieve, se vaya a morir intoxicado. Pero es cierto que todos los años perdemos a compañeros por no tener en cuenta este riesgo con la nieve. Los síntomas más frecuentes en estos casos son los vómitos, convulsiones, taquicardias, fallos respiratorios o ceguera. Y lamentablemente todo lo que podemos hacer es correr hacia el veterinario más cercano.

Otro problema que se presenta al comer nieve, es el choque de temperaturas. La nieve está muy fría y entra en un cuerpo caliente, puede ocurrir que tras la ingesta de nieve notemos que a nuestra mascota sufre dolores de barriga o enfermedades como las traqueítis. Por lo que el consumo de nieve es desaconsejable. Y si es inevitable procuraremos que la nieve que consuma sea de zonas vírgenes alejada de las ciudades y que no sea de las primeras nevadas.

Una vez terminada la jornada ya en casa a todos nos apetece secarnos y entrar en calor. Pues bien una vez más ellos no son la excepción. A ellos también les proporciona un gran placer una buena comida que les haga entrar en calor. Tendremos que secarlos bien con tolla o con secador si es necesario para eliminar toda la humedad, que se pueda quedar entre el pelaje. Porque en contra, de lo que pensamos habitualmente lo que les hace enfermar es la humedad y no el frio.

En el caso de que nuestro alojamiento no sea nuestra vivienda habitual procuraremos buscarle un lugar cálido y cómodo no demasiado cerca de las fuentes de calor como estufas chimeneas dado que estos nuevos elementos no los tienen controlados y puede ser que lleguen a quemarse sin darse cuenta de la proximidad a la que están.

viernes, 12 de enero de 2018


El cepillado de dientes

Son pocas las personas que hoy en día no dedican una parte de su tiempo a cepillarse los dientes tres veces al día, nos espanta ver a otros individuos que no tiene unos hábitos correctos de higiene y que por lo tanto les huele el aliento o tienen sarro en los dientes, para nosotros lucir una bonita sonrisa es importante ya que es un síntoma de limpieza y buena salud.
 

Pero ¿Qué pasa con nuestros perros y gatos? ¿Hay que lavarles los dientes? Hay muchas personas que consideran que esto es una locura y se excusan en premisas tales como: ¿cómo voy a cepillarle los dientes? En la naturaleza no existen cepillos de dientes y mucho menos pasta, a mi mascota no le gusta o no me deja.

Lo cierto es que todos tenemos el mismo problema, todos estamos amenazados por la placa dental, que está constituida por bacterias que viven en la base y superficie de nuestros dientes. Alimentándose de los restos de los alimentos que nosotros ingerimos. Y que proliferan rápidamente dado a las condiciones favorables que presenta nuestra boca con respecto a temperatura y humedad.

Estas bacterias se van acumulando en la base del diente y en las superficies interdentales formando una placa que es lo que nosotros vemos. Esta placa puede producir enfermedades como la gingivitis (inflamación de las encías) o las caries. Porque aunque nos parezca increíble los animales también las pueden padecer.

Si dejamos esta placa de porquería largo tiempo en los dientes podremos notar que comienza a olerle la boca a nuestra mascota y si no la retiramos a tiempo produce una retracción de las encías lo que conlleva que la raíz del diente este más expuesta y se muevan con mayor facilidad. Las bacterias podrán de este modo acceder más fácilmente al organismo causando infección y dolor. Por lo que podremos notar que nuestra mascota se niega a ingerir alimentos que hasta hace poco tiempo comía sin ningún tipo de problemas o que babea más de lo normal.

Por ultimo si esa infección dental persiste, puede llegar a alcanzar el torrente sanguíneo causando lesiones en el corazón,  riñones, hígado y articulaciones.

Como prevenirlo, al igual que nosotros ellos necesitan que se le cepille los dientes al menos 2 o 3 veces por semana,  con una pasta de dientes adecuada para ellos, estos dentífricos suelen venir formulados con sabor a carne para que a ellos les resulte más atractivo y pueden ser ingeridos.  Esta es una acción que puede ser muy sencilla si acostumbramos a nuestra mascota desde las primeras semanas de vida. Pero tremendamente ardua (especialmente en el caso de los gatos) si decidimos llevarla a cabo por primera vez cuando nuestro compañero ha alcanzado ya la edad adulta.

La maniobra en si no conlleva ningún tipo de complicación al igual que en las personas consiste en frotar la superficie dental con movimientos ascendentes y descendentes con el cepillo en un ángulo de 45º. Existen en el mercado diversos tipos de cepillos que podremos utilizar dependiendo de nuestro gusto y el de nuestro compañero (de dedal, con dos lados para cepillar la cara interna y externa del diente a la vez, eléctricos…). Para comenzar realizaremos varias sesiones introduciendo nuestro dedo frotando las encías y abriéndole la boca para que se acostumbre a la manipulación. Cuando nuestro compañero esté a gusto con este tipo de acciones pasaremos a introducir el cepillo dental y cuando veamos que se ha adaptado terminaremos por introducir la pasta de dientes. Aunque esta se puede ir dando desde el principio en forma de premio o depositándose en la base de las encías para que sin frotar ellos se vallan acostumbrando al sabor y luego no la rechacen.

Para aquellas mascotas más reticentes a estas maniobras  o como  método complementario podemos adquirir golosinas o piensos que contienen encimas que ayudan a mantener la higiene bucal. A su vez también existen juguetes,  sprays, enjuagues bucales que se añaden al agua de bebida, polvos que mezclaremos con el pienso y una larga lista de etc. que contribuirán a que mantengan una sonrisa impecable.

Aunque hemos de decir que todos estos métodos sirven como control y prevención. No van a eliminar el sarro ya existente. Si tenemos un animal con una placa de sarro tendremos que pasar por el veterinario para que le realice una limpieza de boca. Y transcurridos unos días tras esta podremos emplear estos métodos para evitar la nueva formación.

Entonces ¿Por qué los animales en libertad no requieren de estos cuidados?

En la naturaleza los animales tienen vidas más activas se ven obligas a utilizar sus dientes para interaccionar con su entorno. Tienen que alimentarse por sus propios medios cazando y descuartizando a sus presas (la masticación de pelos, plumas, huesos,  tendones realiza un efecto mecánico en el que limpian sus dientes). Las peleas con rivales o depredadores, el llevar a sus crías en la boca o el coger materiales del entorno para crear una madriguera también contribuyen a este efecto. Los animales  que viviendo en ámbito natural padezcan problemas dentales, lamentablemente están destinados a no vivir mucho tiempo.